Al pasar la barca…
Hace varios días intentamos subirnos en el Barco Solar que hay en el parque del Retiro. Hacía tiempo que lo teníamos fichado como actividad para cuando vengan amigos, o como un trato especial. Dicho barco tiene horario de mañana y de tarde, según dice en el embarcadero del estanque, donde también se pueden alquilar barcas para remar.
Cuando hemos llegado el barco estaba funcionando y hemos esperado tranquilamente al próximo turno. Y cual ha sido nuestra sorpresa cuando después de terminar ese paseo, el barquero ha decidido que ya no salía más. La recepcionista ha sido muy amable, nos ha contado que se trata de una empresa privada y que ella no podía obligarle a funcionar. Ha llamado a la gerente, pero ésta está a cargo de las barcas, no del barco solar. Hemos pensado en poner una queja, y lo hemos hecho, pero con poca esperanza. Se puede rellenar una hoja de reclamación y entregar en cualquier junta de distrito (que no está en nuestro camino), o bien hacer en una página web o en el 010. Así que la noche del miércoles 14, creo recordar, mandé mi queja, y hasta hoy, no he oido nada.
Yo creo que me lo tomé con tan buen humor porque quizás estoy empezando a asimilar que en Madrid, y en España en general, no podemos esperar un comportamiento racional la mayor parte del tiempo…